Si alguien espera encontrar en estas líneas una venta tipo “sprayette”, al mejor estilo El Secreto, le recomiendo que no pierda tiempo en leer este texto. Nada más alejado de mi intensión que querer venderles algo. Mucho menos voy a caer en el facilismo de “muchas veces escuché que hablaban de…” o “yo no creía que…”. Voy a intentar restringir este comentario a contar mi vivencia y lo que uno se pierde sin la ayuda de estas fuerzas que nos asisten en nuestro trabajo interno.
Desde hace unos años que he incursionado en distintos trabajos con energías y cada uno distinto entre sí. Desde que empecé este año en Zinia, que siento un gran progreso espiritual, distinto a lo anterior. Todos los cambios que se van dando a lo largo del tiempo son muy pequeños en comparación al trabajo que necesitan para lograr los resultados. Sin embargo, eso pequeño logra que se destraben distintos puntos del día a día, lo cual ayuda avanzar a pasos agigantados. Se va produciendo un cambio interno, que trae mucha alegría por el saberse un poco más realizado y que la gente que está cerca de uno lo va aceptando o no, pero siempre visualizan los avances en uno.
La verdad que cuando uno puede lograr estas cosas, le gustaría que todo el mundo lo intente, sólo por el hecho de saber que a cualquiera le podría hacer bien. Al mismo tiempo, uno respeta a los demás y sabe que el resto tendrá su momento de vivirlo o no, pero debe realizar su propio camino. Por lo tanto uno no insiste en que los demás realicen estas prácticas. De todas formas me parece que está bueno al menos probarlo. Yo soy de la postura que es mejor ser un cornudo consciente que ser sólo un cornudo. En el primero de los casos uno tiene la posibilidad de elegir si desea la situación. En el otro, de haberse establecido así las reglas en la pareja, uno se encuentra engañado por la otra parte. Y con estas cuestiones pasan lo mismo. Creo que debe de ser difundido al menos para que exista la posibilidad de elegir.
Uno estando fuera de todo esto se pierde la posibilidad de encontrarse con su verdadero yo. El lograr ver su verdadero potencial con todo lo que ello conlleva. Como por ejemplo, el perder una vergüenza estúpida que existe a veces, ya que se hacen las cosas más seguro de uno mismo y se afronta todo con la verdad que uno presenta.
Además uno se pierde la posibilidad de enfrentarse a sus propios miedos. Cuando estas energías lo hacen a uno verlos, le están haciendo darse cuenta que la única arma con la que cuenta el miedo es la oscuridad. Por eso se escuda detrás de la sombra. Al mismo tiempo uno se enfrenta a ellos de un modo no agresivo, ya que la forma de presentarse es de un modo que no le haga a uno sentirlos violentos. Así uno se va sintiendo realmente libre.
Uno se pierde la evolución por si mismo y la real comprensión de que los demás acompañan, evitando de crear una dependencia para con el otro. Si uno no toma conciencia de la real indivisibilidad de las personas, difícilmente se esté capacitado para hacerse cargo de uno mismo. El camino es único y los pasos los realiza el caminante. Estando fuera, no se comprende de verdad el sistema y como uno es una parte de él. A partir del lograr esto la independencia integral va siendo un poco más autentica.
Uno, también, se pierde de focalizar en los problemas que realmente lo son y que las cosas periféricas se vayan acomodando pero como consecuencia y no por accionar. Así se evita que se haga un gasto de energías innecesarias y se las pueda direccionar correctamente.
En conclusión se puede decir que en el día a día, entre lo que uno cree que es y lo que la mirada de los demás lo hacen a uno creer que se es, queda poco lugar para lo que realmente se es. Y en definitiva es esto lo que uno se pierde: el ver lo que realmente se es.
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