Como se autosana un corazón herido.

Actualizado: 16 de mar de 2020


Fotografo: Jose Segovia.

Hace tiempo conocí a una persona que siempre sonreía, que todo el tiempo andaba de buen humor, trabajaba con ahínco, y además de todo, pensaba mas en los otros que en sí mismo.

Después de observarle durante largo tiempo y comprobar que ese comportamiento no era nadamas un arranque momentáneo de alegría, me atreví a preguntarle cual era su secreto, como es que era tan feliz.

- ¿Quieres realmente saber mi secreto?

- Por favor, realmente anhelo saberlo - le dije y le expliqué que yo andaba en la búsqueda de esa felicidad y paz que el emitía en todo instante y a todo momento. Me observó fijamente por un rato y quizás al comprobar que mi interés era genuino me dijo.

- Voy a contarte algo, una historia... que hace mucho, mucho tiempo no cuento, y que incluso, a veces sino fuera porque muy de vez en cuando encuentro a alguien tan curioso como tu, ya lo hubiera olvidado. Si tu me hubieras conocido hace 30 años, no me reconocerías, dirías que era imposible que aquel hombre que yo fui, fuese este hombre al que hoy le haces tantos cumplidos y le pides tantos consejos. Hace 30 años cuando era muy joven, mi corazón fue roto.

- ¿Roto?

- Así es, completamente roto, deshecho, destrozado...

- ¿Te refieres al amor?, ¿Una mujer te rompió el corazón?

- No solo en el amor, todos los aspectos de mi vida estaban destruidos, el amor romántico, mis padres, mi familia, mis amigos, los estudios, mi cuerpo, el dinero, todo, todo me había lastimado, me habían fallado, me había abandonado la suerte, si es que existiera en realidad, yo no la había conocido nunca, entonces en ese momento me di cuenta de algo, estaba muriendo lentamente de tristeza y de dolor, si mi tristeza o dolor estaban "justificados" o no, no te lo podré responder nunca, podría decirte que tenía mil razones de sobra, o quizás no, no es importante describirte como había sido mi vida para haber llegado hasta ese estado, lo importante es que ahí estaba yo, tratando de mil y un formas de recuperarme, acudí con muchos médicos para que me dieran vitaminas, pues las fuerzas abandonaban cada día mas mi cuerpo, había días en que no podía abrir los ojos, incluso empece a dejar de ver, también me diagnosticaron problemas del corazón. Fui con muchos terapeutas, psicólogos, homeópatas, naturistas, etc.... Ellos me daban lo que tenían, y reconozco que gracias a ellos seguramente no morí al instante, pero no mejoraba para nada, me mantenía sobreviviendo.

Todos los días cuando regresaba de mis labores, me encerraba en mi habitación y lloraba, hasta que llego el día en que incluso las lágrimas dejaron de rodar por mi rostro, ya ni lágrimas quedaban. Me había alejado completamente del mundo, mi dolor lo podía ver cualquiera incluso si apenas me conocía, lucía enfermo todo el tiempo, todo mundo también se alejo de mi, ¿has estado con alguien enfermo de mente, corazón y cuerpo?, es espantoso, y yo estaba así.

Un día estando solo en mi habitación, comenzó una lluvia muy fuerte, como hacía tanto tiempo que tampoco ya lloraba, algo me impulso a correr debajo de la lluvia, me sentí tan bien siendo bañado por esa tempestad, las gotas y la cantidad de agua sentía yo que eran las únicas que entendían el tamaño de mi dolor. Ellas lo entendían.

Estando ahí, bajo esa intensa lluvia, me di cuenta