Hablando desde un proceso de desarrollo interno, ¿realmente duele crecer?.

Actualizado: 11 de mar de 2020


Hoy quiero platicarte el por qué se dice que trabajar tu interior duele. Empecemos por decir que trabajar tu interior significa buscar tu desarrollo interno, significa moverte del lugar, de la posición interna en la que hoy te encuentras, y usualmente se busca un “desarrollo o trabajo interno” cuando esa posición refiere a un sentimiento de tristeza, de ausencia, de abandono, de no saber qué hacer o hacia donde ir en la vida.

Y si crecer significa movernos de ese lugar que hemos identificado cómo incomodo, ¿por qué debería doler?. Porque ese movimiento debería ser expansivo, es decir, debería darte la respuesta y la contención al punto en el que te encuentras ahora y abrirte a otros espacios, pero eso representa deshacerte de los límites, de tus propios límites, ¿y quién no quiere quitarse sus límites?, bueno, cuando te das cuentas que esos límites también los usas para "sostenerte", para darte un "significado y un contexto", es decir, usas tus límites para explicarte la vida y hacerte funcionar en ella, entonces lo pensamos dos veces.

Así, cualquier trabajo de desarrollo interno realmente comprometido con hacerte crecer, significará ayudarte a expandir la visión que tienes en el momento presente y para ello necesitará forzosamente romper las estructuras que te mantienen en tú posición actual, dicho de otro modo, imagina que has decidido hacer remodelaciones a tu casa para  hacerla mas espaciosa, mas cómoda, bueno, llegarán los trabajadores y primero tendrán que romper algunas paredes, y quitar algunas cosas que estorbaban, quizás incluso tengan que remover los cimientos de parte de tu casa y mucho depende si en realidad esa casa es funcional o si verdaderamente lo mejor era tirarla y volverla a construir, cómo sea que suceda, un crecimiento poco o mucho representa una incomodidad, representa una destrucción de lo que no sirve (pero que aún así identificas como parte tuya), para construir algo mejor, es hacer espacio para lo nuevo, de otro modo es imposible reedificar.

Por ello, un trabajo de desarrollo interno te enseña más que cualquier otra cosa “madurez”, y esta palabra, no es tan fácil ni de comprender y menos de aceptar. ¿Acaso no maduramos conforme vamos envejeciendo?... bueno, eso sería lo óptimo, pero pocas veces sucede así, y es aquí donde encontramos el primer gran obstáculo para crecer, para avanzar, aceptar que mi mente y mi corazón no han madurado al mismo tiempo que como mi cuerpo ha envejecido, a esa misma velocidad… es decir, las experiencias de vida que he tenido, y cuyo propósito eran hacerme crecer, regalarme conocimiento y sabiduría, no he permitido que eso pase, ¿y eso es grave?, ¿y cómo es que lo hago?...

Respondiendo a la primera pregunta, ¿es grave que mi mente y mi corazón no maduren al mismo tiempo que mi cuerpo?, no es sólo grave, es gravísimo, justo cómo podemos verlo en el exterior de la vida humana, el ser humano ha madurado en su desarrollo tecnológico, pero en los valores, la conciencia, que le indique cómo debe ser utilizado ese conocimiento y los recursos naturales por ejemplo, esa conciencia no ha madurado al mismo nivel, y observa el caos que hemos generado, ¿ves a que me refiero?, de igual modo, en nuestro “pequeño” universo, nuestra vida, el que no maduremos todos nuestros “cuerpos” al mismo ritmo, representa el origen de nuestro propio caos.

Segunda pregunta; ¿Y cómo es que evito crecer, que evito madurar?...

Cada uno tenemos nuestra forma específica de hacerlo, y se llaman métodos de defensa, sin embargo, todos lo hacemos por dos causas en común, el miedo y el egoísmo. Porque crecer significa aceptar la vida como es, y como ES significa aceptar por lo menos su increíble potencia e intensidad, y esto, esta aceptación, esta potencia, esta intensidad, nosotros lo traducimos en dolor, buscamos la eternidad aferrándonos a lo conocido; lo nuevo, da miedo, y es normal para la psique de un niño buscar ver siempre los mismos rostros conocidos, y estar en un lugar seguro, donde mamá y papá puedan protegerme, pero cuando esa psique tiene que expandirse e introducirse en la vida toda, el mundo exterior causa una sensación de “pánico”, es demasiada grande la vida, demasiada imponente para la conciencia del ser humano "niño", entonces aquí se forma una gran disyuntiva, que toda persona sentirá por lo menos una vez en su vida… “me atrevo a moverme y doy el siguiente paso a lo desconocido, acepto seguir creciendo, o me regreso a lo que ya conozco y de donde vengo y permanezco en lo seguro y en mi "mundo controlado"”… y sí, así es, la gran mayoría opta por lo conocido, y definitivamente no es algo que pueda ni rebatirse, ni juzgarse,es totalmente respetable, porque cualquier persona que ha realizado un trabajo interno serio y profundo, reconoce que nunca debe forzarse a nadie a crecer… porque al final del día, crecer significará salir de ese mundo rosa de cuentos de hadas y nos adentraremos en algo por lo menos "gris" al principio, y no digo que ese rosa no llegue nunca, pero si digo que una vez que has dejado atrás el lugar “seguro y conocido” en el que habitabas, el camino que deberás emprender y que lo vemos millones de veces representado en las películas de héroes que van enfrentándose a grandes peligros para llegar y conquistar algún lugar, o rescatar a alguien, o liberar, etc., es el camino que tú cuando estés decidido a crecer también lo recorrerás.

Dicho esto, ¿entonces crecer es peor que quedarse dónde estás?, yo diría que todo depende de lo que signifique para ti el “amor propio”, y yo te comparto, querid@ lector, que para mí el amor propio significa llevar a mi héroe interior a la conquista de su propio imperio, porque la definición de mi amor propio no significa quedarme en un lugar seguro, significa el derecho de observar, entender, reconocer y ser al fin mi propia luz… y es que los grandes maestros lo han dicho antes… “Aquel que posee Luz, puede reconocer la Luz, pero Aquel que ES luz es quien puede transformar la obscuridad”, y esa es mi definición de amor propio… si mi héroe interno llega o no a su destino… en rea