LA MUERTE LLEGA AL INDIVIDUO EN EL MOMENTO EXACTO.

Actualizado: 7 de oct de 2020


Estamos viviendo un tiempo, una época, un momento en el que la muerte nos susurra con mas fuerza al oído… cuando nos acaricia el rostro con mas intensidad, con mayor pasión.

Cuando los miedos, nuestros miedos se colocan frente a nosotros, miedos económicos, miedos emocionales, miedos intelectuales, no importa el tipo de miedo, simplemente es una época diferente, es una época de pandemia.

Un millón de personas muertas en todo el mundo… es una cifra fuerte… sin duda alguna.


Sin embargo, ha muerto menos gente en esta pandemia que en las guerras más cruentas de la humanidad; por ejemplo la segunda guerra mundial, se calculan alrededor de 50 millones de personas muertas “reconocidas oficialmente” en los 6 años que duró el conflicto.

Otra cifra que llama la atención, el número promedio de suicidas que se da año con año: 800,000 personas.

Con esos números vemos que la muerte en realidad no es que esté más cerca ahora que nunca antes, pero ahora, es diferente, se siente diferente, ¿qué es lo diferente?, la guerra la elige el ser humano conscientemente, el suicidio lo elige el ser humano conscientemente. Por otra parte, la enfermedad… NO, la enfermedad no es elegida de manera consciente, y es ahí donde toca puntos en el alma de forma distinta.

Muchas doctrinas filosóficas y espirituales tienen como uno de sus objetivos principales enseñarnos a crecer, eso significa enseñarnos a madurar, ¿qué es madurar?, volverte responsable, ¿responsable de qué?... de nosotros, de cada una de nuestras decisiones, es decir de cada una de nuestras emociones y con ello de cada una de nuestras acciones.

Parece algo muy simple, algo muy sencillo, un juego de niños, ¿acaso no el tiempo tiene esta tarea en sus manos?... ¿acaso no es algo que se logra de manera “natural” con el paso inexorable de la vida?... si, así debiese de ser, y sin embargo no lo es… la madurez no es un regalo que la vida nos dé, la madurez no es algo que aparece sin querer, la madurez es una decisión también, la vida coopera todo el tiempo para acercarnos a este crecimiento, pero somos nosotros quienes tenemos la última palabra, aún en ello, tenemos la última palabra.

¿Qué tiene todo esto que ver con el texto inicial y las cifras que comentábamos al principio?... bueno, tenemos que entender que todos, todo el tiempo estamos eligiendo, que esa es parte de la magia de la vida, que esa es parte de las leyes de la energía y la encarnación… es increíble que creamos que podemos ser capaces de seleccionar cosas tan superficiales como qué vestimos, qué estudiamos, qué comemos, o dónde dormimos, y no nos creemos capaces de seleccionar cosas tan importantes como el tipo de físico que poseemos, el país en el que nacimos, la familia que escogimos y por supuesto el tipo de muerte que viviremos, o el tipo de suicidio que cometeremos…

¿Qué significa el suicidio?, quitarse la vida, renunciar a vivir, bueno, todo ser humano lo haremos algún día, nosotros decidimos en que momento partir y bajo que circunstancias… “Todos en algún momento de nuestras vidas cometemos suicidio (de algún modo)…” por eso no puedo juzgar a los suicidas…, “¡No es cierto!”, quizás diga la mayoría… “jamás me quitaría la vida, a mí me la va quitar el tiempo, o un poder superior, no yo, yo nunca renunciaría a vivir”… ¿por qué negamos el poder que tenemos sobre nuestra existencia, por qué muchos se niegan a creer siquiera en que ésta sea una opción?... Miedo, sin duda… da MIEDO, asumir la responsabilidad de VIVIR, asumir con CONSCIENCIA LA VIDA Y ASUMIR CON CONSCIENCIA LA MUERTE… es mas fácil creer en el AZAR, creer en la CASUALIDAD, creer EN UN SER SUPERIOR (medio despiadado y cruel) y que sólo ÉL sabe cual es el motivo por el cual decide quitarte del escenario, a  vislumbrar la posibilidad de que en realidad seas tú quien tomé esa decisión….

¿A qué tipo de pensamiento le costará más trabajo asumir esta posibilidad?, a aquel pensamiento que está acostumbrado a responsabilizar a todos menos así mismo del estado actual de su existencia, “Culpa de mis padres, de mis maestros, de mis hermanos, de mi novia, de mi suegro, de mis amigos, del gobierno…”, de todos es culpa las condiciones circundantes, menos la propia… sino podemos aceptar nuestra participación directa en nuestras alegrías o en nuestras lágrimas, ¿cuán difícil no será aceptar nuestra participación directa en nuestro deseo de nacer o de morir?.

Al respecto la Antroposofía nos enseña:

1: La muerte llega al individuo, en el sentido común del término, cuando desaparece del cuerpo físico la voluntad de vivir y es reemplazada por la voluntad de abstracción. A esto lo denominamos muerte.

2: La muerte es un acto de la intuición, transmitido por el alma a la personalidad y que luego, de acuerdo con la voluntad divina, lo lleva a cabo la voluntad individual.

3: La enfermedad y la muerte son condiciones esencialmente inherentes a la sustancia, y así como el hombre se identificó con el aspecto forma, así también será condicionado por la Ley de Disolución. Esta ley, fundamental y natural, rige la vida de la forma en todos los reinos de la naturaleza.

Tan sólo con éstas premisas entendemos que la muerte llega en el momento en el que alma ya no “desea” mas tiempo su “distanciamiento” con la fuente… “el andar de turista” ha llegado a su fin y desea regresar a casa, no es el YO, el EGO, el que regresa a casa, por ello, el EGO teme morir, es el ESPÍRITU el que busca el reencuentro… de ahí una de las grandes razones de cultivar la voz del ESPÍRITU… “Nuestras ideas sobre la muerte han sido erróneas. Hemos considerado a la muerte como un horrible final, pero en realidad es la gran evasión, la entrada en una mas plena actividad, y la liberación de la vida desde el vehículo cristalizado y la forma inadecuada” (Alice Bailey).

Aquí podría aparecer otra pregunta “¡Ah!, ¿entonces los suicidas son los que sienten el espíritu y su decisión es correcta?”, yo no me atrevería a juzgar la manera en que cada quien decide irse… por la misma razón que es una elección propia, cada quien decide (el espíritu) como marcharse, sin embargo utilizaré la siguiente frase para explicar algo:

“Morir le sucede a todo mundo, morir bien, morir feliz es algo por lo que se trabaja”,

Con está frase podemos explicar la diferencia entre los suicidas y la muerte seleccionada por el espíritu y eso es, que usualmente el suicida lo hace, porque odia a la vida, es decir, es el EGO el que impulsa la muerte, es una muerte ciega por así decirlo, en cambio, morir bien, morir feliz, sucede desde el ESPÍRITU, pues ha encontrado la alegría en la vida, y entonces ha de encontrar la alegría también en la muerte, el espíritu que llega al final bien establecido, encontró el camino de asimilar las contantes muertes que la misma vida tiene, y así es capaz entonces también de encontrar la vida dentro de la muerte, el suicida muere porque el dolor le ha superado, el espíritu  en cambio, se ha reconciliado con el dolor como una cara más de la propia vida, del propio ser… y descubre la misma vida dentro de la muerte… y no como un versículo romántico, sino como la esencia de su propia vida.

En un tiempo donde la misma vida nos está ayudando a quitarnos las ilusiones de tener el control sobre la existencia egoica, es un buen tiempo de seguir aprendiendo de otras visiones, de otros senderos, de otros maestros, para aprender a vivir, y aprender a morir… y ahí renacer, después de todo, la muerte no existe, no como la concebimos desde la superficie del EGO.


Así que hoy que tenemos a la luna en Tauro, una energía que nos habla y nos llena de vida, te invito a hacer el siguiente ejercicio.

Usualmente la creencia es que es la muerte quien viene y llega por ti, y se imagina popularmente a un ser llegando por ti, hoy sustituiremos esta imagen por la siguiente, siendo tu el que en el momento en que tú decidas, caminas hacia ella y eres tú quien toma su mano, y al contrario de lo que siempre se piensa, no es una mano "esquelética", ni "fría", sino "cálida y hermosa", una mano amiga, tan amiga como la misma vida.


El propósito de este ejercicio es mirar la muerte con respeto, pero también con dulzura, como a una amiga, como debiésemos mirar también a la vida.



Referencias:

- Alice Bailey “La muerte una gran aventura”.

- Rudolf Steiner "Guía del conocimiento".

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