• Zinia

¿QUÉ NECESITABA TU ÁRBOL GENEALÓGICO QUE PIDIÓ QUE NACIERA ALGUIEN CON TU SIGNO ASCENDENTE?




Tu familia requería de alguien que tuviese el impulso de reconocer y enfrentar el dolor, alguien que tuviese el valor de mirar las heridas que sin darnos cuenta nos causamos entre todos, unos a otros, de alguien que se atreviera a beber, de esas lágrimas, de ese denso llanto que el ser humano oculta para negar su vacío, de alguien que se atreviera a comer de esa amargura, de esa amargura que encierra al corazón en un infierno, pero que da verguenza saber que vive dentro de cada uno de nosotros  y nos negamos a ver...


Tu familia requería de alguien que les reconciliará con la vida y la muerte a través de la aceptación de lo aparentemente inaceptable, hallándole a la obscuridad un lugar dentro de su propio ser para develar el secreto que conforma el misterio del amor verdadero, el no juicio, la aceptación absoluta.


Tu familia requería de alguien que sin tener la capacidad de cubrir su vulnerabilidad,  viviendo en carne propia todos los dolores tuviera la necesidad, la urgencia,  de aprender a conocerse, y así aprender a reconocerse y entonces aprender a sanarse para después compartirles esa “curación” hasta sus corazones.


Tu familia requería de alguien que se atreviera a experimentar la ilusión de la perdida, que se atrevierá a soltar todo aquello que la vida considera necesario despojar a un ser humano, seguridad física, sueños, ilusiones, ideologías, paz, armonía, lo que sea que fuese una base irreal, para destruir todo aquello que detiene el encuentro con el alma, porque en el camino del despojo indudablemente tus rodillas tocarán el suelo y  la soberbía será así destruida, tus manos aprenderán a extenderse y sentir el vacío y entonces el orgullo será roto, tu corazón aprende el dolor de la indiferencia y así conoces el valor del silencio, y en el punto final de este camino, donde el negro sea el único color visible, y ya ni una sóla propia fuerza te sostenga, se aprende a reconocer que en este acto, la vida continúa y además en verdad eres, existes y el amor es real, es ahí, en este despojo, donde el encuentro con la vida verdadera sucede, es el punto de la reconciliación entre la vida y la muerte.


Tu familia requería de alguien que estuviese dispuesto a pagar este precio, cualquiera que fuese el precio necesario para renacer, aceptando su propia muerte, momento a momento, instante a instante, integrándose en ese ciclo constante de creación y destrucción y a través de ello entendiese el significado de la armonía.


Tu familia requeria de alguien que aceptará el miedo descomunal de confrontar la obscuridad para asi poder ganarse el derecho de poseer el entendimiento y la visión que rompiera con la ilusión de los opuestos reconociendo entonces que en cualquier expresión de la vida y en cada momento, lo que está sucediendo es el encuentro con EL UNO, el encuentro con LO ETERNO.


Y para lograr esto, tu familia requería de alguien sin miedo de entregarse y ser vulnerable todo el tiempo, porque sólo en esa absoluta apertura se encuentra lo que mas anhela un ascendente escorpión… el poder verdadero… la transformación.

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